Brownie crudivegano sin frutos secos

Últimamente mis pensamientos, tanto conscientes como inconscientes, coquetean mucho con el cacao. La copa de chocolate, el castagnaccio de chocolate o sin ir más lejos, la semana pasada adquirí una maravilla de tableta cruda y vegana de cacao molido a la piedra (o ella me adquirió a mí). Aunque la tentación golosa resurge cada vez que la miro, sé que merece ser comida con elegancia, onza a onza y degustada lentamente como tributo al paciente trabajo que ha conllevado su elaboración. Digamos que es un slow food  —y nunca mejor dicho— disfrutado con mucha mindfulness.

Pero siguiendo con el tema del cacao; a raíz de esta última compra-capricho, llevo algunos días pensando en cómo versionar un brownie, ese bizcochito apelmazado acontecido por accidente, según dicen algunos, al olvidar incluirle la levadura. La cuestión era que me apetecía hacerlo en crudo y no horneado así que, investigando un poco, me di cuenta de que la mayoría suelen estar preparados a base de una gran cantidad de frutos secos.

Brownie crudivegano de frutas secas

Como me gusta versionar las recetas y justamente hace algunos meses que volví a redescubrir la versatilidad de las frutas secas, tenía todo lo que necesitaba para imaginar un brownie hecho sólo con este tipo de ingredientes. Y cacao, faltaría más.

La consistencia de este bizcochito frutariano es melosa, semi-húmeda, densa y de sabor intenso a cacao aligerado con la algarroba, que le aporta un toque más dulzón. Como no me llevo muy bien con los azúcares refinados, en esta receta no vas a encontrar a ninguno de ellos: solo estarás tú ante el dulzor natural de los dátiles, los higos secos y las pasas de Corinto. Pero por si fuera poco, para dar más amorosidad al asunto, la crema que recubre al rawnie también es cruda, a base de algarroba y plátano. Nadie más, todos amigos de los de verdad y elaborado en menos de lo que canta un gallo.

Espero que lo disfrutes de poquito en poquito, de forma consciente y muy pero que muy slow :-)

Brownie crudivegano de frutas secas

COMENSALES: 4-5 personas
TIEMPO DE PREPARACIÓN: 4 horas de remojo + 15 minutos

Ingredientes

Rawnie
1 taza de higos secos (sin enharinar)
1/4  taza de pasas de Corinto
1/2 taza – 10 dátiles Deglet Nour (u otra variedad)
1/4 taza de algarroba en polvo
1/4 taza de cacao en polvo
1/2 cucharada de canela en polvo
1/4 cucharadita de vainilla en polvo
1 pizca de nuez moscada rallada
1 pizca de sal

Crema de cacao
1 plátano mediano
1 cucharada de algarroba en polvo
2 cucharadas del agua de remojo de los higos

Preparación

Pon en remojo los higos y las pasas durante 4 horas. Una vez listos, cuela el contenido pero no descartes el agua.

En un procesador de alimentos, tritura los higos troceados con las pasas y los dátiles deshuesados.

Traslada la mezcla a un recipiente ancho y añade la canela, la vainilla, la sal junto a la algarroba y el cacao tamizados con un colador. Mezcla bien con las manos hasta formar una bola y reserva.

Con una batidora o procesador, bate el plátano con la algarroba y 2 cucharadas del agua de remojo de los higos.

Utilizando un molde rectangular (no muy grande y sin base) sobre el plato en el que servirás el rawnie, espolvorea la base con un poco de algarroba en polvo y dale forma de bizcochito a la masa chocolateada.

Desmolda y añade la crema de plátano por encima. Espolvorea finalmente con una pizca de canela.

¡Buon choco-appetito!