Guía básica y consejos para comprar a granel

Hoy, 22 de abril, quiero dedicar este post a la Tierra, un planeta nacido por pura carambola cósmica que nos aguanta y nos soporta, que nos lo da todo aún cuando nosotros somos poco amables con ella. 


 

Generar poco o nada de plástico es algo que empezó a interesarme desde hace un par de años al darme cuenta de la enorme problemática de contaminación que estamos viviendo y que precisa de nuestra máxima atención.

La compra a granel, es decir, la compra sin el uso de plásticos de usar y tirar, es una muy buena manera de reducir la cantidad de residuos que generamos en nuestro día a día. Sin duda, es todo un arte, y lo digo porque aún pasados los meses, sigo sintiéndome como una becaria en continuo proceso de aprendizaje.

Todos estos trucos y consejos que aquí encontrarás están basados en mi corta pero intensa experiencia. Bolsas reutilizables, tuppers de plástico, saquitos de algodón… no es complicado, simplemente se requiere de una pequeña planificación previa y de la mejor de las voluntades.

Espero que puedan serte de utilidad para que llegue el día en que le digas bye bye a las bolsas y a los embalajes monstruosos que no hacen otra cosa más que ensuciar el precioso planeta donde vivimos.

¿Por qué comprar a granel?

  • Es una de las opciones más inteligentes para evitar generar menos embalajes de un único uso y por tanto, menos residuos.
  • La escalabilidad es ideal porque permite escoger la cantidad que necesites en ese momento y no que la predefinida se adapte a ti.
  • Si consumes un determinado producto de manera frecuente, comprarlo en cantidades abundantes suele conllevar ahorros inteligentes.
  • Comprar sin envases nos conduce a consumir alimentos más puros y nutritivos, sin disfraces de aditivos ni paquetes de colores que nos distraigan.
  • Algunos comercios de este tipo ofrecen un espacio a productores pequeños que no pueden asumir el coste de envasado.

Primeros consejos básicos

Bolsas reutilizables

Para ir a comprar, ya sea a una tienda especializada a granel como a la frutería de abajo, utiliza bolsas de tela, reutilizables o de mimbre por tal de no traer a casa embalajes indeseados, o al menos tratar de reducir su cantidad.

Tú y tu bolsa sois uno

Ten siempre a mano una bolsa plegable en el bolso, en la mochila, en el coche o cerca de la puerta de casa. Si también utilizas de más pequeñas, déjalas metidas en la grande para mayor comodidad.

Una cuestión de taras y recipientes

No en todas las tiendas (mercados, fruterías, panaderías…) tienen en cuenta la tara de las bolsas que podamos traer de fuera, por lo que estos gramos de más quedan añadidos a la cuenta final.

Mi método para estos lugares es colocar los ingredientes grandes (pimientos, manzanas, apios, lechugas…) directamente en el carrito y ser pesados ‘a pelo’ en la báscula (no hay sonrisa que no destense cualquier cara de sorpresa). Para otros tantos de tamaño más reducido y algo más difíciles de aunar, como es el caso de las judías, champiñones, tomates cherry o coles de Bruselas, utilizo unas bolsitas hechas con mosquiteras y que pesan nada (más de uno/a me han preguntado de dónde las había sacado).

En las tiendas especializadas a granel, suelen estar más preparadas. Para frutos secos, deshidratados, legumbres y cereales, utilizo unas bolsas de algodón orgánico que compré hace un par de años en Common Folk y de las que estoy muy satisfecha (si sois manitas, siempre podéis crear las vuestras). En todas ellas queda indicada la tara con una etiqueta y dispongo de diferentes tipos de tamaños según lo que vaya a incluir en su interior. Una vez en casa, vacío el contenido en recipientes de cristal ya que algunos ingredientes pueden crear humedad en contacto con la tela.

Para ingredientes más livianos y diminutos como harinas (mejor en poca cantidad si no las puedes hacer en casa y siempre almacenadas en la nevera), especias, hierbas aromáticas o semillas, donde a veces pesa más la bolsa que el propio contenido o éste puede perderse entre las arrugas de tela, utilizo tuppers de plástico a los que les he escrito la tara. No sufren mucho trajineo durante el viaje y tan pronto como llego después de comprar, lo traspaso todo a otros de cristal. La función básica del tupper es la de aliviar el peso de carga durante el trayecto. Por eso apenas utilizo recipientes de cristal cuando voy a comprar.

En cuanto a los ingredientes húmedos (como podrían ser queso, carne, pescado, huevos, leche…), no tenemos problemas porque simplemente no los consumimos y eso que nos ahorramos. Si en alguna ocasión compro legumbres cocinadas, utilizo también un tupper más grande con la tara escrita :-)

Una vez en casa

Te aconsejo que vacíes el contenido de tu compra en botes o tuppers de cristal (si no los has traído directamente aquí) y etiquetes cada uno con un rotulador no permanente. Escribe la fecha si es un ingrediente húmedo que perecerá al cabo de los días. Si en cambio son secos, asegúrate de cerrar la tapa con firmeza.

Otra cosa a tener en cuenta es el espacio del que dispones en la cocina o en casa. Comprar a granel es un acto más consciente que te lleva a adquirir sólo lo necesario; tus estanterías serán el factor que limite tu compra. Así que lo mejor es no colmar tu despensa con un exceso de ingredientes a los que posiblemente con el tiempo, pierdas de vista entre tanto tarro.

¿Y qué hay del resto de cosas?

Por supuesto que hay ciertos productos que no existen, de momento, en versión granel y los compro ya envasados en tiendas. Lo que sí que intento, en medida de lo posible, es que el material del embalaje sea de cristal, para poder aprovechar después los recipientes y almacenar ahí todo lo comprado a granel.

¿Dónde puedo comprar a granel?

Los chicos de Vivir sin plástico se lo han currado un montón y han creado este mapa de España con las tiendas a granel de todo tipo que han ido recopilando con la ayuda de otros usuarios.

Si conoces alguna otra y quieres contribuir con tu hallazgo, no dudes en escribirles para que puedan añadirlo al listado.

Y sigo aprendiendo

Ai el gluten…

Una amiga celíaca me hizo ver cuánto de importante es la contaminación por trazas en los productos del día a día, aunque estos estén supuestamente libres de gluten por propia naturaleza.

He preguntado en alguna tienda a granel y me comentan que disponen de una sección libre de trazas pero… ¿es 100% fiable? Las partículas flotan en el aire y muchas veces se intercambian las palas para servir. Por el momento, si me apetece cocinar algo apto para intolerantes al gluten, como podría ser esta amiga, los productos han de estar empaquetados y certificados.

¿Te has encontrado en una situación similar?

Agua embotellada

En mi ciudad, la calidad del agua no es tan buena como para ser consumida directamente o utilizada en la cocina. Admito que el agua embotellada es la espinita que tengo clavada y sé que es un tema que tarde o temprano he de abordar porque no es tan sostenible como parece.

Mariana me ha dado muchas ideas que me quiero mirar con calma pero necesito más tiempo, un factor que escasea en todos los relojes y que nos impide actuar muchas veces con sabiduría.

Jarras con filtro, circuito de osmosis, filtros de cerámica, carbón activado… ¿cómo lo haces tú en casa?

Mi basura habla por mí

Cada vez que abro el cubo de basura que destino al plástico o al papel, observo que sigue habiendo productos que no encuentro a granel como pueden ser levadura nutricional, cierto tipo de algas, panela, botellas de agua… sé que me queda un largo camino del que aprender pero, si me fijo en mi situación de hace un año, la cosa ha ido indudablemente a mejor.

En resumen

La perfección —o el intento de llegar a ella— no es para nada viable. Empezar desde cero un proyecto como éste implica grandes dosis de constancia y aprendizaje, como todo en la vida. No aceptar que esos primeros pasos estén libres de errores o meteduras de pata, devendrá en frustraciones que harán que abandonemos a la primera de cambio porque nos veremos en una situación de fracaso continuo, y te lo dice una servidora a la que le ha ocurrido decenas de veces. La cuestión es nunca perder de vista la intencionalidad, el motivo de ser de estas acciones.

Los cambios han de ser graduales: conoce tus límites, empieza por lo más básico y conviértelo en un hábito; una vez asumido, entonces ahora sí que podrás hilar todavía más fino. Paciencia y persistencia. Sé flexible contigo y anota tanto esas pequeñas cosas que te gustaría cambiar en tu próxima visita al mercado, a la frutería o a la tienda de granel como aquellas tantas que sí haces bien.

¡Y después de toda esta parrafada, ¿me ayudas a que mañana sea un poquito más sabia que hoy? Ahora te toca a ti:

¿Cómo te lo haces para comprar?
¿Sueles ir a tiendas de granel?
¿Te has encontrado con trabas?
¿Cuál es el mejor consejo que te gustaría compartir en base a tu experiencia?

 


¡Espera! Un momento, que esto no acaba aquí: de la unión de personas con conciencia verde sólo pueden salir cosas bonitas, así que yo de ti no me perdería todas estas lecturas que el resto de miembros del colectivo ¡HolaEco! también ha preparado con mucho cariño para este Día de la Tierra: