Leches vegetales cósmicas

Recuerdo que en el momento en que decidí prescindir de la leche animal, las únicas alternativas conocidas eran la de soja (que sabía a césped) y la de almendra (tan dulce que ni parecía almendra).

De eso hace ya 4 años y el mercado se ha adaptado cada vez más a un público creciente que quiere explorar otros sabores más saludables y libres de crueldad. Ahora mismo hay decenas de opciones pero eso sí, la verdad sea dicha: no hay nada más placentero que disfrutar de un vaso de leche vegetal recién hecha por ti.

Si evitas consumir lácteos, sea por el motivo que sea, no creas que tu variedad gastronómica se verá afectada, para nada. Vas a descubrir que hay vida (y mucha) después de la leche animal y los ingredientes que utilizarás están muy presentes en tu cocina.

Sé que estarás pensando que no tienes tiempo o que es más fácil comprarla ya hecha. Lo que te va a llevar elaborar tu propia bebida casera no va a ser más de 10 minutos. Según el tipo de ingrediente base, se requerirá más o menos tiempo de remojo pero no te vas a enterar ya que lo dejarás preparado la noche anterior.

No quiero explayarme mucho en el mundo de las leches vegetales (eso ya será otro día) pero si no sabes por dónde empezar, ésta puede ser de todo lo imaginado y por imaginar: de frutos secos como almendras, nueces, avellanas o coco pasando por semillas como sésamo, trigo sarraceno, chía o lino e incluso de cereales como avena, mijo, amaranto o arroz. Menudo elenco de opciones, ¿verdad?

Una vez tengas la tengas decidida, es momento de llevarla a otro nivel con unos ingredientes básicos, motivo de ser de este post. Lo más placentero de darle el toque personal a tu propia leche es que nunca te sabrá igual ya que con el simple hecho de variar las cantidades, mezclas y dulzor, podrás conseguir la intensidad que más vaya contigo.

No anheles la bebida de tus sueños: decide cuál te apetece preparar y ponte manos a la obra.

Personaliza tu leche vegetal

Ingredientes

Endulzantes naturales
dátiles
pasas (sin sulfitos)
orejones (sin sulfitos)
sirope de agave
melaza de caña
estevia fresca, seca o en gotas (asegúrate de que no sea refinada y que tenga principios activos)

Especias
canela
cardamomo
anís verde
anís estrellado
clavo
nuez moscada
cayena

Otros extras ricos
1 taza de té o infusión preferida (chai, masala, regaliz…)
corteza de limón o naranja (mejor si son de procedencia ecológica)
cacao en polvo
vainilla en polvo
lavanda molida
cúrcuma
menta

¿Cuál es la proporción de líquido?

Por cada taza de ingrediente sólido (almendras, nueces, anacardos…) añade 3 tazas de agua filtrada. Personalmente, te recomiendo que sustituyas 1 de las tazas de agua por otra de té o infusión, dando lugar a la fórmula:

Leche vegetal = 1 taza de ingrediente sólido + 2 tazas de agua + 1 taza infusionada

¿Y cuándo añadimos los extras?

Justo antes de batir tu leche con agua filtrada -o té infusionado-, añade un par de los ingredientes mencionados arriba para especiarla y endulzarla de una forma muy sana.

Algunas sugerencias son:

  • canela + dátiles
  • canela + cáscara de limón
  • canela + vainilla + cardamomo
  • vainilla + cáscara de naranja
  • cacao + vainilla + cayena
  • cacao + lavanda
  • pasas + cardadomo molido
  • 2 hojas de estevia fresca o 1 pizca de hojas secas trituradas + menta

A continuación bátelo todo con cariño y con la ayuda de un colador o bolsa para hacer leches vegetales, fíltrala. Aquella que no vayas a consumir al momento, guárdala en una botella de cristal.

En el caso de la estevia en gotas, añade un par una vez la preparación esté lista.

Recuerda que estas leches duran entre 2-3 días en la nevera. Lógico, ¿verdad? No como esas bebidas envasadas que se tiran meses encerradas en un tetrabrick. Las caseras molan más y, ¿sabes lo mejor? Vas a dar a luz a una leche vegetal cósmica que tendrá tu sello personal ;-)