Pan fermentado de trigo sarraceno y semillas de girasol

Cuando hace 3 semanas descubrí lo sencillo y agradecido que es prepararse uno mismo su propio pan, pensé, ¿cómo no lo había puesto en práctica antes? La verdad es que no acababa de lanzarme del todo porque sé que el gluten es un factor tremendamente condicionante y las gomas o el exceso de harinas en la mezcla de este tipo de productos, definen mucho el resultado final (tanto a nivel nutritivo como de elaboración), líos que quería evitar desde un buen comienzo.

Quería un pan especial y como el tema de los fermentos me atrae, pensé en un pan fermentado. Tras una intensa búsqueda, un sugerente cóctel de propuestas (de aquí, aquí y aquí) y de 3 pruebas bastante fructíferas, he encontrado la receta que más se ajusta a lo que buscamos como pan-que-sirve-para-todo. Ahora en casa no comemos otra cosa y nos declaramos firmes entusiastas de este horneado.

Lo más interesante de este pan, aparte de que es sin gluten, es que no contiene levaduras adicionales y está hecho con sólo 4 ingredientes: trigo sarraceno, semillas de girasol, sal y agua. Una mezcla simple donde se da lugar la magia de la fermentación natural.

Repasemos los ingredientes: el trigo sarraceno se compone principalmente de hidratos de carbono pero al igual que las semillas, es muy rico en proteína. Gracias a su bajo índice glucémico, nos asegurará una lenta absorción con energía de calidad y de larga duración. En cuanto a las semillas de girasol, son un ingrediente muy asequible que brilla por sus altas concentraciones de vitamina E, selenio y magnesio. Una matrimonio potente en forma de pan y sin ningún amante más que entorpezca su naturaleza nutritiva.

Y ¿cómo se fermenta sin levaduras adicionales? Después de lavar bien el trigo sarraceno y ponerlo en remojo durante 4 horas, verás que se habrá formado un mucílago natural alrededor de cada semilla; es justamente esto lo que iniciará el fermento natural. El resto lo dejaremos en manos del tiempo.

Porque queremos vivir sanos y ser soberanos de todo aquello que comemos, potenciemos la comida casera, la de verdad, hecha en casa y con amor, sin mezclas raras ni ingredientes procesados que no sabemos pronunciar. Este pan es un muy buen ejemplo de ello: verás que no es nada complicado y el tiempo a invertir es muchísimo menor de lo que parece. Lo vas a poder disfrutar tanto con hummus como con mermelada hecha por ti.

Tú eliges el sabor, no importa cómo; simplemente sé que te va a gustar :-)

Pan fermentado de trigo sarraceno y semillas de girasol

TIEMPO DE PREPARACIÓN: 10 minutos + 4 horas de remojo + 24 horas de fermentación

Ingredientes

2 tazas de semillas de trigo sarraceno crudas (300 gr.)
1/2 taza de semillas de girasol crudas (65 gr.)
1 taza de agua (250 ml.)
1/2 cucharadita de sal

Preparación

Lava a conciencia el trigo sarraceno y déjalo en remojo durante 4 horas (el agua debe cubrir las semillas dos dedos por encima).

Una vez pasado este tiempo, escúrrelas sin aclarar y colócalas en una batidora de jarra junto al resto de ingredientes (semillas de girasol, sal y la taza de agua).

Bátelo para que todo se integre pero sin mucha insistencia, ya que nos interesa una mezcla grumosa. Puedes utilizar también una batidora de mano.

Viértela en un recipiente de cristal (nunca metálico) con la ayuda de una espátula de silicona, cúbrelo con un paño limpio de cocina y guárdalo en el rincón más cálido de tu casa.

Deja fermentar durante 24 horas. Verás que la mezcla ha subido y se han formado pequeñas burbujitas. Si no ves nada de esto, deja fermentar durante unas horas más.

Pan fermentado de trigo sarraceno y semillas de girasol

Precalienta el horno a 220ºC.

Traspasa la mezcla a un molde (coloca un papel de horno si es de metal) y hornéalo sin la opción de ventilador activada a una altura media durante 45-50 minutos (según tu horno, puede alargarse quizás hasta 1 hora), hasta que la mezcla esté seca por dentro si pinchas con un palillo y dorada por fuera.

Deja enfriar y listo para comer.

Consejos

  • Es fundamental tener en cuenta de que el metal no puede tocar la masa fermentada, ni recipientes, ni cucharas ni moldes. Utiliza en su lugar cristal, madera, plástico o silicona.
  • He utilizado un molde no muy grande (20×11 cm) para que la masa quede más ‘recogida’, teniendo en cuenta de que es un pan que sólo sube un par de centímetros.
  • Si prefieres un sabor más fermentado, déjalo más tiempo.
  • El interior del pan al salir del horno debe estar seco y no húmedo.
  • A nosotros nos gusta su sabor tal cual pero tostado vuelta y vuelta a la sartén, también tiene su qué.
  • Aguantará a temperatura ambiente entre 3 y 5 días.
  • Si ves que no te lo vas a comer todo, córtalo en rebanadas y congélalo.

Otros sabores interesantes

  • Añade hierbas aromáticas (orégano, albahaca…), tomate seco, olivas, pasas o canela, según el gusto que quiera conseguir en ese momento.
  • Si te apetece un pan dulce, agrega una cucharada de especias chai y pepitas de chocolate.
  • Un espolvoreado de semillas trituradas de sésamo, lino o chía antes de hornear pueden darle un toque sugerente.