Ricotta de almendras con mermelada de ciruelas

Cada vez le voy cogiendo el gusto a esto de los fermentados. Chucrut, kimchi, pan de trigo sarraceno y hace poco te enseñé cómo preparar tu propio rejuvelac en casa.

Podrías pensar que esto de los fermentos poco tiene que ver con los postres pero nada más lejos de la realidad. Hace tiempo que quería idear algo dulce pero a la vez probiótico y mis experimentos me llevaron a la elaboración de una rica ricotta cruda y vegana.

A diferencia de otros postres, éste no es precisamente uno rápido de preparar pero, admito que tiene un punto romántico que promueve el placer de la espera y el gusto sin prisas. Preparar el rejuvelac por una parte, activar las almendras por otra, fermentar las segundas con el primero y bañar el resultado en una rica mermelada de ciruelas con un toque a jengibre. Más slow, imposible y la textura del conjunto es deliciosa.

Si bien el proceso conlleva largas horas, paciencia y delicadeza, su ansiada degustación, tan sólo dura un suspiro y medio, pero eso sí, bien consciente :-)

Una combinación alcalina y energética de vitamina E (almendras), probióticos (rejuvelac), hierro (ciruelas) y vitamina C (jengibre y zumo de naranja) que tienes que probar sí o sí al menos una vez en la vida.

Ricotta vegana de almendras fermentadas con mermelada de ciruela

CANTIDAD: 2 personas
TIEMPO: 8 horas de remojo + 12 horas de fermentación + 10 minutos de preparación

Ingredientes

Ricotta de almendras
1 taza de almendras
1-2 tazas de rejuvelac

Mermelada de ciruelas
10 ciruelas secas
5 cucharadas de zumo de naranja
1/2 cucharadita de jengibre en polvo

Mermelada de ciruelas
granos de pimienta roja
hojas de menta
ralladura de piel de limón o de naranja

Preparación

Para preparar la ricotta, pon en remojo 1 taza de almendras durante 8 horas con una cucharadita de vinagre de manzana (mejor sin pasteurizar) o zumo de limón.

Una vez las almendras estén activadas, pélalas. Una opción rápida es escaldarlas en agua hirviendo durante 5 segundos.

A continuación, tritúralas en una batidora de vaso junto con 1 o 2 tazas de rejuvelac. Bate hasta que la mezcla quede homogénea.

Dispón la mezcla en un paño de algodón o bolsa de leches vegetales y haz un atillo. Colócalo sobre un colador metálico suspendido dentro de un bol para que el suero se vaya drenando poco a poco. Un bote de vidrio lleno de agua colocado encima, ayudará a ejercer presión. Déjalo así durante 8-12 horas.

A la vez, junto al futuro “queso fresco”, deja las ciruelas secas en remojo con agua.

Pasado este tiempo, ya tendrás preparada tu ricotta de almendras fermentada naturalmente.

Tan sólo quedará triturar las ciruelas ya hidratadas (y deshuesadas) con el zumo de naranja y el jengibre en polvo, hasta conseguir una textura de mermelada ligera. Puedes ir añadiendo agua del remojo de las ciruelas de cucharada en cucharada para ajustar la consistencia.

Y llegó la hora de emplatar: utiliza una cuchara para helados para dar forma de bolitas a la ricotta (saldrán unas 4) y pon 2 en cada vaso. Cubre con la mermelada de ciruelas y decora con pimienta roja (es dulce y no pica), menta o ralladura de cítricos.