Rosquillas de trigo sarraceno, castaña y anís

Después de unas semanas sin poder regalarme un momento de silencio conmigo misma, he retomado de nuevo la práctica de la meditación. Creo que he vuelto a sus brazos porque necesitaba bajar a mis profundidades, nadar un rato en aquello que realmente soy y sumergirme a solas con mi identidad.

Cada vez me más me voy dando cuenta de que no existe un estado ideal para meditar sino que cualquiera de ellos merece ser observado. En mis primeras andaduras con el silencio, saboteaba mi práctica de manera consciente, alegando que no era un buen momento para meditar porque o bien, era algo que me iba grande, tenía muchas cosas que hacer o simplemente consideraba que iba a ser un rato poco fructífero. ¡Con la de cosas que tengo que hacer!

En estos meses, después del curso de Vipassana, he llegado a la conclusión de que no importa tanto la calidad de la meditación sino el tiempo que pasamos recogidos. La meditación es la práctica de la simple espera; una espera para recibir nada y todo. Disolverse con la alegría, con el dolor o con los miedos, es entregarse a la presencia del ahora, a aceptar cómo estás en ese momento; es encontrarse con lo que de verdad eres y no con aquello que te gustaría ser.

A parte de meditar, cocinar es otra de las vías que me lleva a la introspección. Lo hago en silencio, centrándome en lo que hago y entregándome a la preparación de lo que tengo entre manos. Esta sencilla terapia entre fogones, me ayuda a concentrarme en una única tarea y, al igual que me ocurre con la meditación, me gusta volver a ella una y otra vez.

Rosquillas de trigo sarraceno y anís sin gluten

En estos días de fiesta, he tenido algo más de tiempo para experimentar con horneados sin gluten. Como todavía me quedaba algo de harina de castaña del último castagnaccio que preparé, pensé en hacer unas rosquillas de Cuaresma pero en su interpretación más sana. Créeme, no tienen complicación alguna y los ingredientes son muy fáciles de encontrar.

Pero antes de dejarte con la receta, que seguro te va a encantar, dime: ¿meditas?, ¿encuentras tiempo para practicar el silencio?, ¿con qué tareas te concentras al máximo?

Rosquillas de trigo sarraceno y anís sin gluten

CANTIDAD: 8 rosquillas
TIEMPO DE PREPARACIÓN: 10 + 25 minutos de horneado

Ingredientes

Rosquillas
1 plátano mediano
2/3 de taza de harina de trigo sarraceno
2/3 de taza de harina de castaña
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de vinagre de manzana
1 cucharadita de levadura en polvo (sin aluminio)
1 cucharadita de canela en polvo
1 cucharadita de semillas de anís
1/2 cucharadita de jengibre en polvo
2 cucharadas de aceite de oliva (o de coco)
1 pizca de sal

Topping
aceite de oliva para pintar
1/2 cucharadita de azúcar de coco (o panela)
1/2 cucharadita de coco rallado
1/4 cucharadita de canela en polvo

Preparación

Precalienta el horno a 175ºC.

Aplasta el plátano pelado con un tenedor y reserva.

En un recipiente grande, mezcla los ingredientes secos: la harina de trigo sarraceno, la de castaña, bicarbonato, levadura, canela, anís, jengibre y sal. A continuación, añade los húmedos: vinagre, aceite y plátano. Amasa bien con las manos hasta obtener una bola.

Divide la masa en 8, haz pequeños churros y dáles forma de rosco. Colócalos en una bandeja de hornear. Píntalos con aceite de oliva por encima.

En un vaso pequeño, mezcla el azúcar de coco con la canela y espolvoréala por encima de cada rosquilla.

Hornea durante 20-25 minutos hasta que estén dorados.

Déjalos enfriar y añade el coco rallado por encima.

No sabes lo ricos que están acompañados de un buen chai con leche vegetal ;-)

PD: Si te es difícil encontrar harina de castaña, siempre puedes utilizar harina de almendra. La cuestión es encontrar otro sabor neutro o más dulce que compense la intensidad de la harina de trigo sarraceno.