Yogur de almendras

Yogur vegano rápido de almendras

Creo que he perdido la cuenta del número de intentos fallidos de hacer yogur casero (y vegano) en condiciones.

Mi intención era preparar algo no muy complicado, por supuesto bien rico, que funcionase con todo y no necesariamente fermentado. Buscaba un símil con el que poder recrear una textura cremosa y a su vez, que aportase algún beneficio extra sin recurrir a las conocidas cápsulas de probióticos que, aunque no discuto sus propiedades, me saben algo así como a polvos artificiales si los comparo con los fermentados naturales que preparo en casa.

Por otra parte, como has podido ir intuyendo a lo largo de mis recetas, me gusta utilizar productos locales que no provengan de muy lejos. No hay nada malo en utilizar ingredientes ‘exóticos’ muy de vez en cuando o de forma moderada pero es interesante que nuestra cocina esté basada en la cercanía de éstos y nuestros platos no se tornen dependientes de productos demasiado foráneos.

Dicho esto, encuentro que la almendra es ideal por su carácter Mediterráneo y por ser uno de los frutos secos más alcalinos y con más calcio. Quizás puedas llegar a pensar que por qué me complico tanto a la hora de escoger este tipo de cosas para elaborar un yogur casero si con pulpa de coco quedan riquísimos.

Sé que muchas veces cuesta distinguir si nuestras decisiones son fruto de una moda o provienen de un razonamiento consciente propio. En este caso, el coco (entre otros tantos) no es precisamente el ingrediente más cercano del mundo, por lo menos si nos encontramos en España o Europa. ¿Rico? Sin duda alguna. ¿Sostenible? Eso ya es cuestionable. Hallar un punto de equilibrio sin sucumbir a los encantos de tendencias exóticas es complicado y más si tenemos la fortuna de vivir en una sociedad abundante donde encontramos de todo.

Por eso, desde aquí, te animo a que cocines con productos de cercanía lo máximo que puedas; son deliciosos, apenas perderán propiedades porque las distancias son cortas y los vas a disfrutar muchísimo.

Volviendo al tema principal: una vez escogido el ingrediente estrella, faltaba completarlo con algo especial y que tuviese algún efecto extra. Agar agar, aceite de coco… y ¿por qué no cáscara de psyllium, más conocido como plántago ovata? Ya lo había utilizado con anterioridad para preparar panes sin gluten y algún que otro bizcocho apto para todos los públicos. Me gusta porque es muy económico, autóctono y con propiedades interesantes: su cáscara tiende a espesar las mezclas y su abundante contenido en fibra funciona como laxante natural.

El punto dulce lo aportará el azúcar del plátano, a parte de que también le dará una consistencia melosa. Si prefieres añadirle dátiles, ajusta la cantidad de dulzor según tu paladar.

Rápido, con pocos ingredientes y con un toque a zumo de limón que te recordará de alguna manera a una aproximación de yogur casero; pero ojo, este es sin crueldad, 100% vegetal y bien sano.

CANTIDAD: 4 personas (4 vasitos)
TIEMPO DE PREPARACIÓN: 8 horas de remojo + 10 minutos de preparación

Ingredientes

1 taza de almendras crudas
1 plátano maduro mediano
1 cucharada de cáscaras de psyllium (plántago ovata)
1 cucharadita de vainilla en polvo
2 cucharadas de zumo de limón
agua (1/2 taza + 1/2 taza)

vístelo bonito con:
fruta fresca, según la temporada, como: fresas, moras, frambuesas, arándanos, cerezas…
un puñado de granola casera entre capa y capa
canela en polvo

Preparación

Deja las almendras remojando durante 8h. Una vez pasado este tiempo, quítales la piel y resérvalas.

Por otra parte, pon en remojo las cáscaras de psyllium en 1/2 taza de agua y deja que espese durante 10 minutos.

En una jarra de vaso, bate bien las almendras peladas, el plátano, el agua con psyllium, la vainilla y el zumo de limón hasta que que no queden muchos grumos. Ahora añade agua a tu gusto: empieza por 1/2 taza hasta conseguir la textura fina y cremosa que desees para tu yogur.

Puedes comértelo ya o esperar un poquito a que se asiente el conjunto en la nevera unos 20 minutos.

Sólo te queda diseñar tu yogur frutal con los ingredientes sugeridos y darle un toque de canela (de la buena).

Aguantará 2 días en la nevera.

P.D.: Si las almendras no son comunes en el lugar donde resides, prueba de utilizar otro fruto seco o semilla cercano, como por ejemplo anacardo.